En las islas de los mares cercanos existe la tradición de enviar mensajes en botellas: sin destinatario, sin dirección. Solo se sella un mensaje dentro y se lo confía al océano, a la espera de que el destino lo recoja y transmita las esperanzas más sinceras.Una botella mensajera usada para enviar cartas por mar. Sellada con un corcho, no se rompe ni se hunde aunque caiga al océano.
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