“Expulsados” de la fiesta de té de la princesa, los observadores budsquires notaron el ánimo decaído de la princesa Melloblum. La intervención de la Primera Espina Letal, concebida como protección, no había hecho más que profundizar su silenciosa angustia. Mientras que los budsquires podían liberar su dolor con lágrimas, la princesa reprimía las suyas, consciente de que su estado de ánimo afectaba a toda la corte. La radiante figura que provocaba sonrisas en los demás no esbozaba ninguna propia.
En el juego
Entrada: Tus observaciones sobre el Laberinto de Espinas.