Dos pequeños budsquires, criados en el Laberinto de Espinas, conocían los peligros del mundo exterior. Aun así, anhelaban verlo. Aunque las espinas los cortaran o aunque el dolor los hiciera llorar, siguieron estirándose hacia lo alto, desesperados por vislumbrar un poco del mundo allí afuera.
En el juego
Entrada: Tus observaciones sobre el Laberinto de Espinas.