General
Historias de la taberna
Trasfondo de las páginas «General» del diario: 2 entradas, se leen en 2 lugares (Tierras Primaverales).
Aún no hay nada para comer ni nada que servir. Huesos, restos y sopa aguada... La aldea vive con miedo y las rutas comerciales han quedado cortadas. Con la guerra en el horizonte, ¿cuándo nos llegará la hora?
Llegó otra viajera, hambrienta y cansada. Quería que dejara los huesos en su estofado. Una ira silenciosa se vislumbraba en sus ojos, que denotaba una determinación salvaje, como un lobo hambriento.
Claro que nos habíamos quedado sin carne..., hacía semanas que no capturábamos presas. Solo pude ofrecerle una habitación, pero en lugar de pasar y calentarse junto al fuego, la rechazó con un gruñido, se dio la vuelta y desapareció en la noche. La vi marchar hacia el bosque, al norte, para dormir en el frío y duro suelo. Es una salvaje... Su lugar está en la naturaleza.
Me despertó un olor a sangre fresca. Miré por la ventana de mi habitación y vi que un depredador había arrastrado a dos ciervos feéricos de las llanuras del norte hasta la plaza del pueblo. Parece que los mató sin esfuerzo, pero desde luego no de forma indolora.
Al principio grité del susto, pero luego caí en la cuenta: dos ciervos feéricos. Ocho porciones de costillas. Puede que diez o doce salchichas. Morcilla de postre. ¡Litros de estofado! Con eso alimentaríamos a toda la aldea, haya guerra o no. ¡Gracias a los Antiguos!
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