Los Antiguos y la Llama
Notas de médico de Rimgard
Trasfondo de las páginas «Los Antiguos y la Llama» del diario: 1 entrada, se lee en 1 lugar (Cuna cenicienta).
Dónde se lee
Llevábamos mucho tiempo sin disponer de medicinas realmente eficaces cuando capturamos al Antiguo herido. Aunque hubiera querido ayudarlo, no había nada que pudiera hacer.
Al cubrir los cadáveres ambulantes e hinchados que me rodeaban, me quedé sin vendas. Al suturar sus órganos reventados, ya fuera para cerrarlos o para mantenerlos en su lugar, me quedé sin hilo. Y para acallar el zumbido incesante de mi propia mente... gasté todos los frascos de elixir que llevaba.
Así que, mientras el Antiguo se moría, no pude hacer otra cosa que mirar. Y miré cómo se deshacía entre mis manos, cómo adquiría un tono gris ceniciento y terminaba reducido a polvo.
Resultó tanpeculiar... Cuando pierdes a un paciente humano, le cierras los ojos, lo entierras y, quizá, regresas alguna vez a su tumba olvidada. Pero cuando muere un Antiguo, se desvanece. Tras toda una eternidad en Valle Ascua, no deja más que cenizas. No queda nada que sepultar ni que lamentar.
Vuelvo a tener migrañas. Debería haber traído más elixir...
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