Los Antiguos y la Llama
Cultivo del elixir
Trasfondo de las páginas «Los Antiguos y la Llama» del diario: 2 entradas, se leen en 2 lugares (Cumbres del Albaneve).
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La excavación fue un éxito. El análisis posterior, no tanto.
Estaba presente cuando descubrimos la cámara de la cueva. Encontrarla fue fácil, pues reveló su presencia desde el mismo instante en que empezamos a excavar. Finos zarcillos se extendían por la roca como enredaderas, delgados y frágiles al principio, pero cada vez más gruesos y pesados a medida que descendían. Trazaban un camino que conducía hasta el corazón.
Una primera inspección llevaría a pensar que lo que tenemos ante nosotros es una enorme raíz fúngica en descomposición. Sin embargo, lo que revela el microscopio es algo muy distinto.
El organismo sigue vivo. Es imperecedero y se niega a dejarse analizar o comprender. Se reconfigura en cuanto es observado, se adhiere a las células y la materia cercanas, las consume, las imita y las transforma. Es absolutamente fascinante.
¡Estas propiedades encierran un enorme potencial! Debemos seguir excavando, llegar aún más hondo... Quizá estas raíces oculten el secreto de una vida más larga, ¡o incluso de la eternidad!
- Manathor, jefe de la expedición
La raíz se ha mostrado más "activa" últimamente, reaccionando a los estímulos de su entorno como si hubiera despertado. Según las formaciones rocosas que la rodean y sus registros geológicos, este organismo podría haber permanecido dormido durante miles de años. Sin embargo, puede que no seamos sus primeros visitantes. Aunque se resiste a ser catalogada adecuadamente, siempre conserva un núcleo similar: un códice de materia que parece completamente ajeno, ni micelial ni vegetal. Tampoco humano. Ni siquiera Antiguo. Sea lo que sea, fue absorbido en épocas remotas, por lo que es anterior a nuestros registros.
Su pasado es fascinante, pero su futuro lo es aún más. Hemos destilado las raíces hasta obtener un elixir líquido, de un azul resplandeciente, cautivador y sereno, y lo hemos almacenado para realizar más pruebas.
Para mi sorpresa, hoy había desaparecido del almacén. No había señales de ninguna intrusión no autorizada... Solo un jirón de tela oscura y desgarrada entre los escombros. Empecé a preocuparme hasta que llegó, con retraso, una orden de traslado del inventario. Mis ayudantes debieron de reorganizar las muestras antes de lo previsto.
Las células muertas de la piel presentes en ese trozo de tela presentan el mismo códice de materia que las raíces fúngicas, así que es probable que el jirón llevara aquí todo este tiempo. Me pregunto qué existió primero: ¿la raíz o la forma de vida de la que tomó la muestra?
- Manathor, jefe de la expedición
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