La Máquina de peluches es una aberración retorcida. Como si hubieran aplastado y deformado una malevoleza plagada entera y la hubieran metido a la fuerza en una máquina inocente para crear este triste híbrido.
En general, la aberración se comporta como una malevoleza plagada normal; la única diferencia son los proyectiles repugnantes.
No son cadáveres repletos de astroceniza, sino juguetes suaves que te saltan encima con una sonrisa: los premios de la máquina que cobraron vida con el agua negra resplandeciente y burbujeante.