Aquel que recibe un globo de Ede se convierte en cliente.
Antes sus cabezas estaban llenas de problemas, pero ahora que han sido reemplazadas por ligeros globos llenos de aire, ya no desean nada, y solo poseen unas insaciables ansias de alegría.
Ya no tienen que preocuparse por hacer horas extras, por los pedidos retrasados, los plazos de entrega, los encargos urgentes o el análisis de accidentes. Ahora solo tienen que desconectar y disfrutar del parque de atracciones.