Este traje indica que se ha convertido en un empleado de Deseolandia. Hasta los globos de su cabeza se han vuelto más extraños.
Los empleados son los responsables del funcionamiento diario de Deseolandia. Se entregan a su trabajo por amor, y su único deseo es llevar alegría a los demás.
Los empleados novatos solo tienen un globo para demostrar que son nuevos. Hace poco que aprendieron a utilizar sus pistolas de pintura que, aunque aparentemente inofensivas, pueden disparar proyectiles a velocidades de 700 m/s, lo suficiente para ofrecer una experiencia inolvidable a los visitantes.