Después de que el Crepúsculo se hundiera durante la Astrodebacle, estas aberraciones con ostentosa ropa de invierno comenzaron a arrastrarse a la orilla desde el agua helada del mar.
Estos exploradores tienen radares o sonares marinos en vez de una cabeza; son capaces de emitir pulsaciones electromagnéticas explosivas u ondas sonoras penetrantes que alteran el sistema nervioso de las víctimas y provocan disfunción motora y sufrimiento mental extremo.
Al igual que sus contrapartes básicas, estas aberraciones están colonizadas por el Hielo Viviente: cristales de caosio vivientes increíblemente difíciles de destruir debido a su tenaz voluntad de sobrevivir.