Con sus confiables escopetas en mano, los vigías están listos para atacar a la menor provocación.
Los vigías son los soldados de primera línea que superaron los impulsos primitivos provocados por el caosio. Su capacidad para mantener la calma les hizo ganar armas aún más descabelladas.
La escopeta de un vigía se vuelve más frenética cuanto más dispara. Cuando su frenesí alcanza el punto máximo, los perdigones se envuelven en una brillante llama que se asemeja al aliento de dragón y forma espectaculares llamaradas.
Al contrario que los matones de tres al cuarto del este, los auténticos Buitres del Nido Interior usan armas alimentadas con caosio. Se podría llamar entes vivientes a esas armas, o de manera más precisa, "ánimas" artificiales.