Los mórficos de la astroceniza se manifiestan como agua negra sin forma, con formas de vida inestables y en continua descomposición. Por ello, suelen vivir en contenedores sellados para mantenerse el mayor tiempo posible.
Para ocultarse mejor y reducir el consumo de energía, los mórficos permanecen inmóviles la mayor parte del tiempo, haciéndose pasar por entidades inofensivas, y solo atacan cuando se acerca una víctima desprevenida.
Debido a la rápida evolución de las formas de vida de la astroceniza, algunos mórficos han adquirido rasgos de anomalía de bajo nivel. Una subespecie en particular habita en frigoríficos y puede bajar rápidamente la temperatura ambiente para congelar a sus presas y luego destrozarlas con apéndices fusionados con comida descompuesta.