Este es uno de los monstruos más repugnantes y extraños que surgieron tras la Astrodebacle. Muchos sobrevivientes creen que es en sí mismo un crimen contra la naturaleza.
El torso de la malevoleza plagada se mantiene en el aire gracias a tres extrañas manos, y del vientre suspendido cuelga un cadáver parecido a un bebé. En lo que solo se puede considerar la parte "rontal" de la criatura, un brazo figura pegado al cuello, y al final del brazo se observa apéndices que se parecen al estambre de una planta, pero que en realidad son unos dedos.
Además de su extraña apariencia, esta bestia tiene una manera de desplazarse igualmente extraña. Incontables sobrevivientes perdieron la vida por su culpa: ten mucho cuidado al acercarte a ella.
Hubo una vez un pintor que consiguió escapar por los pelos de las garras de una malevoleza plagada.
No recibió ninguna herida física, pero tras esto sufrió una especie de colapso nervioso. Poco después de este encuentro, empezó a pintar aberraciones de manera obsesiva, despotricando y desvariando sobre "convertirse en el nuevo M. C. Escher", y "la necesidad de capturar la belleza geométrica de las aberraciones".
Los amigos y vecinos del pintor consideraban todo esto particularmente perturbador, y no tardaron en expulsarlo del asentamiento. Pasó el resto de su vida merodeando por las tierras salvajes.