Las recolectoras de lluvia se mueven con la brisa, esperando sus amados días de lluvia.
Tienen forma de ropa femenina flotante envuelta alrededor de unas formas invisibles, aproximadamente humanoides. No tienen cabeza, sino un paraguas goteando baba negra pegajosa, con el mango del paraguas bajo el escote de la ropa. Bajo el paraguas se acumula astroceniza explosiva, que puede propagarse rápidamente por el aire húmedo.
Las recolectoras de lluvia son de una densidad muy baja y, por ende, poseen una maniobrabilidad sorprendente en el aire. Pueden controlar el clima dentro de un radio de acción reducido y ocultarse refractando el aire. Incluso pueden invocar condiciones meteorológicas inusuales, como lluvia negra, durante un breve periodo de tiempo.