La verdadera forma del necrófago es desconocida y se presume que es una entidad de la brecha similar al caos. Prácticamente todo su cuerpo está oculto dentro de grandes pliegues de tela. Por debajo solo asoman cuatro apéndices con garras.
Nuestro mundo no es un refugio. De hecho, a la mayoría de las entidades de otro mundo que llegaron tras el desorden del espacio y cuyos ciclos vitales se basan en la entidad de la brecha de la astroceniza les resulta difícil estabilizar su existencia en un mundo material donde la astroceniza es escasa.
Devorar, asimilar, parasitar y fusionar pueden convertirse en una barricada para la supervivencia, aunque a veces se trate de una delgada telaraña.